Las flores del magnolio duran muy poco, por eso su consumo es tan puntual y especial. Durante unos días al año, sus pétalos carnosos y aromáticos pueden utilizarse en cocina.
Las especies más utilizadas son Magnolia liliflora, que es la que veis en las fotos, Magnolia × soulangeana y Magnolia denudata.
Se consumen principalmente los pétalos, recién abiertos y sin tratar.
Es importante recolectarlas con cuidado. Evita cortar el capullo entero para no dañar el tallo. El árbol, de forma natural, ya va soltando sus pétalos. Mejor recoger flores abiertas o pétalos que comienzan a desprenderse.
Lava bien las flores antes de consumirlas.
Su sabor es aromático, ligeramente especiado, por lo que funcionan mejor en pequeñas cantidades.

Encurtidos de flores de magnolio
Los pétalos se pueden encurtir en una mezcla de mitad de agua y mitad de vinagre, con una cucharada de sal y una de azúcar.
Funcionan bien en ensaladas, bocadillos o sobre arroz.
Flores de magnolio en crudo
Frescas y recién cortadas
Combinan especialmente bien con hojas amargas como rúcula o endivia, con quesos tipo feta y con frutos secos como nueces.
Aportan un matiz aromático y ligeramente especiado.



Azúcar aromatizado de magnolio
Machacando los pétalos con azúcar se obtiene una base aromática floral.
Se puede usar para:
- acompañar yogures
- endulzar infusiones
- preparar cócteles
- hacer limonadas florales
Consumi r el mismo dias para que no se oxiden las flores.
Para hacer la limonada:
- Decora el borde de la copa con el azúcar aromatizado
- Añade una cucharada del azúcar en el interior de la copa, el zumo de medio limón y rellena con agua fresca.
También se pueden preparar en tempura, aunque todavía no lo he probado así.
Las flores de magnolio son un ingrediente efímero, pero muy versátil. Una manera de aprovechar la floración del jardín y llevarla directamente a nuestra cocina.
¿Las has probado? Cuéntanos




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